17.3.12

5. Clases - 4° Parte


Esa clase fue... normal. Pude prestar atención, pero no fue la gran cosa. Posiblemente por el hecho que solo sea la primera clase. Esperaba que después se pusiera más interesante. El timbre sonó nuevamente. Me levante y arreglé mis cosas levantame, no tenía ganas de ir a la siguiente clases. Gimnasia. Toda mi vida había sido un asco en eso. Bueno, quizás ni siquiera era un asco, pero no me gustaba moverme. Lo que es extraño tomando en cuenta el electivo que tome. Aun así tenía que hacer el esfuerzo.
- Apurate Sarah- me dijo Danna- Tenemos que ir a cambiarnos-me tomo la mano nuevamente y me arrastro hacía afuera. Ni siquiera puse oposición, quería guardar la poca fuerza que tenía para la clase. Me deje llevar hasta que llegamos a nuestra habitación, pero solo fue porque me soltó- Vistete pronto
- Emm... ok.
Busqué en el armario mi ropa, ni siquiera sabía si me quedaba. No quería usar el pantalón corto, me gustaba mostrar las piernas, bastante es ya que tenga que usar la falda del uniforme. Suspire y simplemente saqué la ropa que iba a usar.
- ¿Es necesario que use pantalón corto?- le pregunte a Danna, esperando que pudiera usar el pantalón largo
- Si, por ahora. Cuando llega el invierno o empieza a hacer más frío puedes usar el otro- suspire rendida- Cambiate aquí, yo voy al baño- dijo y fue
Rápidamente me cambie la ropa, me puse el pantalón corto, una camiseta de manga corta y el poleron del buzo. Me puse mis zapatillas que usualmente me ponía para hacer ejercicio. Eran blancas con negro y azul. Estaban casi sin uso. Me arreglé el cabello y me hice una coleta alta. Danna salió el baño, dejo su uniforme en la cama, se arreglo el cabello y se puso sus zapatillas.
- Ya. ¿Estas lista?- asentí- Vamos
Salimos y caminamos hacía el gimnasio. Había mucha gente que también iba hacía allá. Me sentía incomoda. No me gustaba andar con algo tan corto, me llegaba justo a la mitad del muslo. No parecía tan corto como el de otras chicas que iba a nuestro lado que practicamente les podía ver el trasero, pero aun así me sentía incomoda. Entramos al gimnasio y había muchas personas. Demasiadas. Eso no me hacía sentir mejor.
- ¿Por qué hay tanta gente?- pregunte
- Porque aquí esta todo el 9° grado
- Oh!...
Nos quedamos esperando cerca de la pared, viendo como llegaban los demás. Algunas caras las conocía, otras no las había visto nunca.
- ¡Chicos, presten atención!- grito alguien desde las gradas, era un hombre grande y con muchos musculos, daba un poco de miedo- Juntense todos- ordeno y así lo hicimos, quede atrapada entre una masa de personas- Soy el entrenador Gibbs,soy su profesor de Gimnasia. La mayoría ya me conoce, pero para los que no, mi clase no es fácil. Aquí no se aprueba fácilmente, se necesita mucho esfuerzo y ganas de aprobar. Va a ser muy duro así vayan acostumbrandose- tragué saliva, creo que estoy perdida- Para empezar, vayan al campo y hagan 10 minutos de trote. ¡Ya!
Todos avanzaron rápidamente, yo simplemente los seguí porque no sabía donde había que ir y Danna se me había perdido entre la multitud, así que no le podía preguntarle. Todos caminaban rápidamente, algunos ya trotaban. Entonces me di cuenta del gran campo que tenía este colegio. En algo parecido a un hoyo había un campo de baseball, más allá uno de futbol americano que estaba rodeado por una pista para correr, y si la vista no me engañaba más allá había una cancha de tenis y de algo más que no supe distinguir. ¿Cómo es que no había visto este lugar antes?
- Wow- se me salió de la boca
- Sarah- me asuste
- Me asustaste Danna- le dije
- Lo siento- se rió- ¿Vamos juntas?- pregunto
- Claro- me sonrió
- Vamos, apurate, o el entrenador nos reta.
Bajamos las escaleras y fuimos a pista de carreras. La mayoria ya había empezado a correr. Empecé a trotar, sin apuros. Danna iba a mi lado. Algunos iban a nuestro mismo ritmo, otros un poco más rápidos y otros que parecían correr. Poco a poco me fui cansando, ni siquiera sabía cuanto llevaba. Trotaba y trotaba, y me empezaba a doler las piernas. Intentaba seguir corriendo, pero se me hacía cada vez más pesado.
- Vamos- me dijo Danna cuando pare solo por un segundo
- Ya voy
- Ya queda poco, vamos- me empujo suavemente y me hizo avanzar, ella seguía corriendo sin dejar de sonrier, ¿cómo podía ser tan alegre?
Fue casi una vuelta después que el profesor nos hizo parar. Algunos estaban igual de agotados que yo, e incluso peor. Pero había otros que parecía como si nada les hubiera pasado o casi nada. ¿Cómo lo hacían?
- Chicos, escuchen- dijo el entrenador cuando hubieron llegado todos- Este año nos vamos a enfocar en los deportes. Vamos a practicar baseball, baloncesto, voleybol y un poco de futbol americano para los chicos y tenis para las chicas. Solo en los días de lluvía muy fuerte o nieve o que tengamos que ver baloncesto vamos a estar en el gimnasio, subiendo la cuerda y otras cosas. Por ahora vamos a hacer algunas pruebas. Desde la próxima clases vamos a ver baseball.
Yo me hice a un lado mientras el profesor se acomodaba y ordenaba todo. Mi mente empezo a divagar. No iba a ningún lugar en concreto. Simplemente pensaba en muchas cosas a la vez. Me sentía rara. Después de eso, sentí que todo pasa más rápido. Me llamaron a hacer las pruebas, simplemente las hice. No me humille en ninguna de ellas, lo cual fue bueno.
Cuando me di cuenta, ya casi terminabamos y la mayoria ya se iba. Ahí fue cuando recién volví a mi estado natural. Era raro, cuando estaba así, pensaba pero a la vez no. Hacía lo que me decían pero sabía que hacía. Y cuando volvía a mi estado normal, todo lo que había pasado en ese tiempo, me parecía un vago recuerdo.
A veces ni yo misma me entendía.
- Vamos a cambiarnos
- ¿Qué?
- Vamos a cambiarnos, la clase ya termino- me dijo Danna
- Ok
- Después vamos a almorzar, tú debes tener hambre, no haz comido nada hoy día- iba a contradecirla pero mi estomgo me delato, ella solo rió- Ven, apuremonos
La verdad es que si tenía hambre. Generalmente puedo estar varios días sin comer, pero al hacer ejercicio, mis pocas fuerzas se iban rápidamente. Camine rápidamente para llegar a la habitación, quería darme un ducha nuevamente.
- ¿Vas a bañarte?- pregunto
- Si, pero ve tú primero si quieres
- Emm... esta bien
Me estire en mi cama y me quede ahí. Estaba cansada. Quería dormir. Pero aun quedaban 2 clases más. No sabía si iba a durar más. Pero tenía que hacerlo. Quería ir al electivo. Hace mucho que quería hacerlo, o mejor dicho, hacerlo de nuevo. Ese había sido mi sueño frustrado de niña. Y ahora por fin iba a poder cumplir mi sueño.
Por fin iba a poder bailar ballet.

~ Fin del capítulo

29.2.12

5. Clases - 3° Parte


Busqué un asiento al final de la sala, aun quedaba uno al lado de la ventana. Corrí y me senté antes de que alguien más se sentara ahí. El profesor entro en la sala y todos se sentaron.
- Buenos días alumnos. Un gusto verlos de nuevo, aunque creo que para ustedes no es tanto. Para empezar con las clases, les voy a hacer unos ejercicios para ver si se acuerdan de algo- todos se quejaron- Si se siguen quejando, los ejercicios van a ir con calificación- todos se callaron- Bueno, empecemos
Todos sacaron sus cuadernos y yo hicé lo mismo. Cuando el profesor iba a empezar a escribir golpean la puerta. El profesor va a abrir con expresión un poco enojada.
- Primer día y ya llegamos atrasados- no escuche la conversación- Pasa- dijo haciendose a un lado
Un chico entro, creo que también me lo había dicho su nombre... o creo que no. No me recuerdo. Maldigo mi mala memoria. Se sento nos puesto más allá del mío, suspiro cansado y saco un cuaderno. Deje de mirarlo y me concentré en los ejercicios que había empezado a escribir el profesor. Los copie en mi cuaderno y los resolví rápidamente. Siempre me había ido bien en matemática, pero aun así lo odio porque siempre que las personas se dan cuenta de eso, se empiezan a pegar a mi y a querer que les de los ejercicios y esas cosas. Y no, yo jamás le daría las respuesta a alguien, si quieren les enseño pero no les doy las respuesta. Yo me esfuerzo estudiando, que ellos también lo hagan. No soy la empleada de nadie. Ni que me pagaran.
- Señorita Grey- me llamo el profesor
- ¿Ah? ¿Qué?- le dije distraida por mis ensoñaciones
- Venga a hacer el primer ejercicio
- Emm... claro
Me levante y camine hacia la pizarra con la mirada de mis compañeros. Era un poco incomodo. Tomé el plumón y simplemente, me concentré en el ejercicio. No me tomo más de 2 minutos terminarlo. El profesor lo reviso y me sonrió.
- Muy bien hecho-me felicito- ¿Qué tal si haces otro?- pidió
- Ya que...-dije en voz baja
Hice el otro rápidamente, quería irme a sentar luego.
- Listo- le devolví el plumon
- Eres buena esto- me dijo- ¿Te gusta?
- No mucho en realidad- confesé
- Pero por lo menos los entiendes, es suficiente- me sonrió- Ve a tu puesto
Volví a mi puesto, pero sentía la mirada de mis compañeros y los susurros de alguna chica diciendo cosas como "Que nerd". Que se jodan. Me senté y suspire fuertemente, pero no preste más atención a lo que decían ellos y si a lo que había empezado a decir el profesor.
La clase se paso lenta por el simple hecho de ser la primera del año. Pero en general, casi ni sentí como termino. El timbre tocó y todos se levantaron. Yo guardé mis cosas y saqué el horario y salí de la sala revisando que era lo que me tocaba ahora. Química. Era el edificio de al lado. Fui hacia él y busqué la sala en que me tocaba. Llegué y afuera había un grupo de chicos esperando entrar. Yo me apoye en la pared esperando, mientras empecé a ver mi horario, no tenía idea que era lo que me tocaba después. Frances. Me gustaba aprender idiomas, debía aprender muchos si quiera viajar por el mundo. Luego venía Gimnasia. Genial, lo odiaba. Soy un asco en todo lo que tenga que ver con deportes. Nunca fui buena en eso, generalmente me saltaba todas estas clases pero le había prometido a papá que me portaria bien, así que por lo menos lo interaria. Luego del almuerzo, Historia, no tenía nada contra eso, y al final el electivo. Estaba nerviosa por el electivo, no sé si habre tomado la decisión correcta al haberme inscrito en ese. Pero ya lo vería, lo intentaria por lo menos. Me fije en los demás días. Tenía dos clases de Gimnasia a la semana y Electivo de lunes a jueves. También tenía Artes 2 veces a la semana, eso me gustaba.
- ¿Ya estan todos?- dijo el profesor que estaba en la puerta, le presté atención guardando mi horario de nuevo en la mochila- Bien, ya que estan todos podemos empezar a hacer las parejas. Los antiguos ya saben como funciona esto, pero lo dire de nuevo para los nuevos: se hacen parejas, un chico y una chica, con los que compartiran durante todo el año. Con ellos haran todos sus trabajos y sus notas seran siempre las mismas, excepto en los examenes que son individuales. No pueden cambiar de pareja, así que les aconsejo que se lleven bien con él o ella, ¿ok? Bien, empecemos con las chicas, hagan una fila por favor- lo hicimos y empezo a hacerlas pasar diciendoles algo. Llego mi turno- Sientate allá- me dijo apuntando al penultimo puesto que estaba al lado de la ventana, yo fui hacia allá y me senté observando a por la ventana, creo que no había sido una buena idea que me sentaran aquí, no me concentraría. Y en realidad aunque me sentara en cualquier otro puesto no me concentraria porque odio Química. Y Física. Y Biologia. Odio cualquier cosas que tuviera que ver con Ciencias, no lo entendía, siempre reprobaba esos ramos.
El sonido de la silla corriendose me devolvió a la realidad. Voltee a ver y era el mismo chico que había llegado tarde a Matematicas. Me dio una casi invisible sonrisa y yo se la devolví volviendo a mirar por la ventana. Así que a él le arruinare las notas... Pobre. Esperaba que él si supiera o ambos estabamos perdidos.
- Ya chicos, presten atención. Este año vamos a empezar con...- y ahí me perdí en palabras que no tenían sentido para mi
Demonios, tenía que prestar atención, tenía que aprender algo. Quería entender algo de lo que decía, pero se me hacía imposible. Posiblemente lo que decía era super simple e incluso un niño de primaria podría entenderlo, pero yo no. Me sentía un caso perdido, posiblemente porque lo era. Soy un asco en esto.
Presté atención a toda la clases, lo hice, e incluso anote algunas cosas. Pero no lograba comprenderla por completa, me enredaba con lo que decía. No sé que iba a hacer, si en Química no entendía nada, en Física iba a ser mucho peor.
El timbre sonó y yo suspire entre aliviada y decepcionada. Todo empezaron a ordenar sus cosas, yo lo hice lentamente, me sentí decaida, odiaba sentirme una estúpida. Ahora tenía Frances, esperaba que aquí me fuera mejor. Salí de la sala y del edificio e intenté acordarme de donde estaba mi clases. En realidad no tenía idea, necesitaba un mapa. En eso veo salir a mi compañero que seguía sin saber su nombre. Me acerqué nerviosa, odiaba pedir ayuda, soy demasiado orgullosa.
- Oye- lo llamé, él me miro- Emm... ¿sabes donde esta la clases de Frances?- pregunte
- 2 edificios más allá- me respondió apuntado a la derecha
- Gracias. Emm... ¿Cómo te llamas?- pregunte
- Jake, ¿tú?
- Sarah. Me voy, nos vemos después- le di un pequeña sonrisa y camine rápidamente a mi clase.
Cuando casi llegaba al edificio, siento que alguien me llamaba.
- ¡Sarah!- me volteo y veo a Danna que corre hacía mi
- ¿Qué pasa?- le pregunto cuando estuvo a mi lado
- ¿Te toca Frances?- asentí- Genial, nos toca juntas- sonrió- Vamos antes que se nos haga tarde- entramos y ella me guio hasta el salón- ¿Y cómo estuvieron las clases?- pregunto
- No tan mal como creía, no tanto- conteste con sinceridad
- ¿Qué te toco después de Matemáticas?- entramos y nos sentamos una al lado de la otra
- Química- hice una mueca
- ¿No te gusta?
- No mucho. Es que no lo entiendo y me frustra.
- Tranquila, ya entenderas, es solo cuestión de tiempo- me dijo levantandome el animo-  ¿Quién te toco de compañero?
- Jake
- Ah! Él es bueno Química, quizás él te pueda enseñar después
- Quizás...
Después de eso, la profesora entro y simplemente presté atención a la clase.

13.11.11

5. Clases - 2° Parte


Caminamos y caminamos, bueno, quizás no caminamos tanto pero yo estaba cansada que me pareció una eternidad. ¡Quería dormir!
- Danna, ¿a donde vamos?- pregunte bostezando
- A desayunar, ¿no es obvio?
- No quiero ir - hice una mueca- No tengo hambre
- Vamos Sarah, acompañame, no quiero ir sola
- Pero...
- ¡Por favor!- me suplico juntando las manos
Acompañala, ¿que te cuesta?
Me cuesta bastante. ¿Y tú? ¿A donde te habías metido?
Estaba durmiendo, tengo que descansar. Yo soy la que piensa aquí
Me ofendes.
Era la idea.
- Esta bien- suspire
- ¡Gracias!- me dijo dandome una gran sonrisa
- Ya que...
Me tomo de la mano y me llevo corriendo hasta el comedor, casi muero a mitad del camino. Los deportes no son lo mío y menos por la mañana. Entramos y ella se puso a la fila. No tenía hambre así que me quede parada sin saber que hacer. Danna se volteí y frunció el ceño haciendome un gesto con la mano para que me acercara.
- ¿No vas a desayunar?- me pregunto
- No
- No creo que sea buena idea, quizás podrías...
- No voy a comer- la corte
- Esta bien- dijo algo asustada- ¿Puedes ir a buscar un asiento libre, por favor?- pregunto un poco asustada
- Ok
Dios, ¿por qué eres tan pesada? Por eso estas sola
Apreté los puños mientras buscaba un lugar vacio. Me senté poniendo mi boldo en la mesa y enterrando mi rostro en él. Los ojos se me llenaron de lágrimas. No, no iba a llorar.
Te pones así porque sabes que es verdad, ¿no?
Cállate.
- ¿Estas bien?- pregunto Danna cuando llego a la mesa
- Si, solo tengo sueño- respondí sin levantar la vista
- ¿Segura que no quieres desayunar?
- Si, estoy bien
Estuve así todo el rato. Me aguante las lágrimas y trate de relajarme. No quería que se notara que quería llorar. Pero seguía teniendo el nudo en la garganta. Por suerte, eso no se notaba.
- Ya, termine- dijo Danna- Ven, acompañame
Respire hondo y levante el rostro, me estiré y levante. Seguí a Danna a dejar la bandeja cuando hablan por el altavoz.
- Alumnos por favor, dirijanse al auditorio para la bienvenida del nuevo año. La ceremonia comenzara en 15 minutos. Gracias.
- Ven, vamos- me dijo Danna
Dejo la bandeja y fuimos al que supongo era el auditorio.
Es obvio que es el auditorio, ¿por qué crees que todos van hacía allá?
Que odiosa eres.
Ya te he dicho el por qué de eso. Tú eres así.
Entramos en un enorme edificio. ¿Donde sacan tanto dinero para hacer todo esto? Es practicamente una mini ciudad. Entramos por una puerta, siguiendo a los demás y me quede asombrada. Había miles de butacas rojas, un escenario grande. Parecía un teatro. Danna bajo las escalitas y empezo a buscar algo con la mirada, bajo un poco más entonces con un gesto de mano me llamo. Fui y me senté.
- ¿Qué estabas buscando?- pregunte
- Los asientos. Todos los asientos estan repartidos por grados y este es el espacio del 10° grado
- Ok.
Poco a poco el lugar se fue llenando, iban entrando chicos, la mayoria iba conversando y riendo. Nuestro espacio se fue llenando, reconocía algunas caras pero no sus nombres y los demás no los habia visto. Uno se me hacía familiar pero no me recordaba su nombre. Era tan frustrante esto, ¿cómo no me podía recordar de un estúpido nombre? Tengo demasiado mala memoria.
- Danna- la llame y me miro- ¿Cómo se llama él?- pregunte apuntando disimuladamente hacía atrás, ella se voltea pero vuelve la vista rapidamente
- Es Dylan, ¿cómo lo olvidaste?
- Oye, tengo mala memoria
- ¿Cómo es que no te has olvidado de mi nombre?
- Es que te veo todos los días. Es solo cosa de tiempo, ya me aprendere sus nombres, mi horario, la materia...-me empezó a doler la cabeza- Es demasiada información- dije en voz baja suspirando
Vamos, no es tanto. ¿Acaso tienes memoria de pez de dorado?
Después del accidente, quedé un poco mal. Algunos de mis recuerdos desaparecieron, el golpe que me di en el accidente fue muy fuerte al parecer, me dejo inconsiente por unos instantes. Desde entonces que no retengo mucha información, supongo que cuando sea anciana sufrire de Alzheimer.
Detras del escenario apareció una mujer, alta y delgada, cabello rojizo, tomado por un moño, ojos cafés, creo, no los distingo bien, con gafas y vestía un traje negro, muy bonito debía decir. ¿Ella era la directora o qué?
- Por favor, tomen sus asientos jovenes- poco a poco se fueron acomodando y quedaron en silencio - Gracias - Primero que nada, quiero darles la bienvenida a todos a este nuevo año. Ya los de años anteriores me conocen y para los nuevos, yo soy Kaherine Russell, directora de la academia...
Después de eso lo único que escuché fue bla, bla y bla. Me había desconcentrado buscando a mis hermanos, más especificamente a Mathew, tenía ganas de estar con él, no sé por qué. Supongo que es porque siempre estoy con él. La directora siguió habaldo, realmente no creo que muchos le prestaran atención. Dios, esto es aburrido. Y desúés me toca matemática, que gran manera de empezar el año escolar. Bufé y me recoste en la silla tirando la cabeza hacía atrás. Entonces me di cuenta que había un asiento vacio. O sobraban asientos o alguien había faltado. Pero, ¿quién podría faltar el primer día? Eso es vagueza. Aunque tengo que admitir que me gustaria haber faltado hoy. Y mañana. Y pasado...
Me acomodo nuevamente en el asiento y cerré los ojos por un momento.
... que fue más de lo que esperabas.
¿De qué demonios estas hablando?
- Sarah, despierta- me sacudieron, abrí los ojso y vi a Danna
- ¿Qué?
- Vamos, hay que ir a clases ya
- Emm... ok
Me levanté y la seguí a la salida. Ella se ofreció a llevarme a mi sala y yo acepté, no tenía ganas de discutir después de dormir... Un momento, tú me hablaste mientras dormía, eso quiere decir que me vas a molestar hasta en sueños?!
No estabas del todo dormida, por eso te hable
Más te vale que sea así, no quiero tenerte hasta en mis sueños, ya es suficiente tenerte ahora. Si te pones a hablar mientras duermo, mis sueños se convertiran en pesadillas.
Que exagerada eres mujer...
---
Hola a todos los que leen la historia! (Si es que aun lo hacen)
Tanto tiempo, ¿eh? Si, no he publicado hace mucho... demasiado. ¡Pero tengo mis motivos!... No, en realidad no. Es que simplemente me daba flojera pasar lo que tenía en limpio lo que tenía escrito en mi cuaderno. Disculpen, pero soy una vaga :c ¡Pero ahora solo me queda una hoja por pasar! Así que podre escribir más seguido y así subir más. Bue', no sé que más decir. Disculpen si es que las decepcione con respecto a las subida de capítulos y todo eso, pero por alguna razón últimamente ando más motivada con respecto a escribir. Ya, me voy.
Dejen sus comentarios y opiniones (siempre con respeto).
Bye (: ♥

19.2.11

5. Clases - 1° Parte

Y empieza el horror...

El resto del fin de semana pasó rápido. No volví a salir. Danna quiso sacarme a la fuerza pero no lo logro. Me quede todo el fin de semana vagando en internet o metiendo en el mundo de mis libros. No tenía ganas de nada. Además no había hablado con él. Lo extrañaba, necesitaba hablar con alguien. La soledad no era tan buena.
La verdad era que me intrigaba saber dónde estaba él. Saber que estaba cerca era emocionante. Pero prefería no pensar en eso, ya tenía la cabeza lo bastante jodida como para echarla a perder más.
Ya era lunes y las clases empezaban. Maldición, no quería ir. El despertador sonó pero yo no le hice ni caso. Sentí que la luz se encendió, así que me tape con la almohada. Pasaron los minutos y yo seguía plácidamente bajo mi almohada, aun media dormida.
- Sarah, despierta- me llaman moviéndome suavemente. Con suerte reconozco la voz de Danna
- Uhm- es lo único que sale de mi boca.
- Despierta, hay que ir a clases.
- Uhm…-me quita la almohada del rostro y automáticamente pongo el brazo sobre mis ojos.- Dámela- pedí mi almohada con la otra mano pero no me la paso.
- No, tienes que levantarte. Ya, arriba
Veo como deja la almohada a los pies de mi cama y se encamina al baño. Trato que mis ojos se acostumbren a la luz, lo cual no tarda en suceder y me siento estirándome un poco. Bostezo y me levanto caminando hacía el armario. Danna sale del baño con el cepillo de diente en la mano, ya vestida con el uniforme, solo le faltaba los zapatos.
- ¿Qué clase te toca ahora?- me pregunta
- Emm… No lo sé.
- ¿No fuiste a buscar el horario?
- No.
- ¿Y supongo que tampoco te inscribiste en el electivo?
- Emm… No- bufo
- Vamos a tener que apurarnos para hacer todo.
- Está bien
Se volvió a meter en el baño para enjuagarse la boca. Saque todo lo que necesitaba y cuando Danna salió del baño, yo entre. Deje todo ordenado y abrí la llave de la ducha, me desnude y me metí. Me bañe rápidamente, me sequé el cuerpo con la toalla y me la enrolle para poder secarme el cabello con el secador. Me puse la ropa interior y me quede mirando el uniforme. ¿Cuándo fue la última vez que use uniforme? No lo sé, quizás alguno de mis antepasados haya ocupado, no lo sé. Me lo puse y me mire en el espejo. No me veía mal. Me cepille el cabello y me lo deje suelto. Tome mis cosas y salí del baño.
Danna ya estaba lista, arreglaba sus últimas cosas en su mochila. Deje mi pijama en la cama y me puse mis zapatos, bueno, más bien mis zapatillas.
- Ya, estoy lista- le dije tomando mi bolso.
- Ok, vamos, tenemos que ir a buscar tu horario y todo eso.
Mire el reloj que estaba en el velador y marcaba las 7:03am. Demasiado temprano para mí. Salimos y ya se escuchaba ruido en las demás habitaciones y había chicas en el pasillo. Bajamos y salimos hacía la dirección. No hacía tanto frio como otros días, había nubes, pero a lo lejos se veía que ya empezaba a salir el sol. No nos demoramos nada en llegar. Me acerqué a la secretaria, que estaba en una pequeña oficina, algo nerviosa, ella me miro por encima de sus anteojos y me dio una sonrisa que me tranquilizo un poco.
- ¿Qué deseas?- pregunto.
- Vengo a buscar mi horario.
- Dame tu nombre, cariño.
- Sarah Grey- tecleó mi nombre en la computadora.
- Eres nueva, ¿verdad?- pregunto sin levantar la vista en la computadora.
- Emm… Sí.
- ¿Tampoco haz elegido electivo?
- No
- Pues, quedan muy pocos, debiste venir antes.
- Sí, no lo sabía, por eso no vine.
- Bueno, no te preocupes.
Se levante caminando hacía la impresora que se encontraba a sus espaldas y saca un papel que acababa de salir. Entre en otra habitación, no sé por qué, y sale con una pequeña caja. Se acerca nuevamente a mí y me entrega el papel y la caja.
- Aquí tienes, cariño. En este mismo pasillo, vas a ver varios tableros, es para la elección de electivo. Anótate en el que quieras, siempre y cuando tengas cupos- me sonríe-. Si necesitas algo, solo dime.
- Está bien. Gracias.
- De nada, corazón.
Salí de la pequeña oficina y fui a ver el tablón. Habían varios tableros y en la parte superior decían: “Electivos” y al lado del grado. Busqué rápidamente el mío. Cuando lo encontré, me acerqué y efectivamente había pocos electivo con cupos libre. Para ser más específicas solo dos: Fotografía y Ballet. Mierda. Siempre me había gustado lo que tenga que ver con Arte, pero Ballet era mi sueño frustrado de niña. Tras pensarlo un poco, tomo el lápiz que estaba amarrado en el tablero y escribí mi nombre.
Camine hacia la salida donde Danna me esperaba sentada. Cuando me vio, se levantó y yo me apure.
- ¿Listo?- pregunto.
- Sí.
- ¿Qué te toca?- vi en el horario- Matemática- hice una mueca- seguí viendo mi horario y volví a hacer una mueca- ¿Tengo gimnasia hoy?
- Sí, y yo también.-me sonrió.
- ¿Qué te toca?-le pregunte
- Biología- hace una mueca- No nos toca junta, pero no importa, después nos veremos- vuelve a sonreír- ¿Nos vamos?
- Emm… Sí, es que…-me mira extrañado- Quiero ver qué es esto.
Abrí la caja y dentro de ella había un pequeño broche con la forma de una ave negra volando.
- ¿Para qué es esto?- pregunte mostrando la caja
- ¡Ah! El broche. Se lo dan a todos, siempre tienes que usarlo, bueno, el gimnasia no porque se puede perder, pero fuera de eso siempre lo tienes que tener- con el dedo, ella apunta a su corbata a donde estaba su broche.
- ¡Oh! Bueno.
- ¿Ahora si vamos?
- Vamos.
Salimos de ahí mientras yo me colocaba el broche también en la corbata, y seguí a Danna a quien sabe dónde.

26.1.11

4. El Lago - 2° Parte

Subí las escaleras corriendo y me dirigí hacía mi habitación. Pero en camino, choque con alguien cayendo sentado.
- ¡Hey! Fíjate por donde andas- me dijo mientras nos levantamos
Era una chica de cabello rubio, liso y largo. Tenía unos ojos celestes, y la piel blanquizca pero no tanto como la mía. Tenía más o menos  mi estatura y era muy delgada. A juzgar por su vestimenta, podría decir que era una chica que quiere llamar la atención de los chicos.
¿Y por qué supones eso?
Pues porque nadie en su sano juicio usaría una minifalda cuando afuera hace frió.
Tienes razón.
Gracias.
Pase de ella y fui a mi habitación. Tome mi celular, que por suerte no tenía llamadas perdidas, y salí. Ya no se encontraba esa chica, pero que me importaba. Baje y ahí se encontraba Danna esperándome.
- ¿Listo?
- Si
Salimos y sí que hacía frió. A mí me guste el frió, pero aquí helaba. Y eso que aun estábamos en verano. Metí mis manos en los bolsillo de la chaqueta y seguí a Danna a no sé qué lugar. Y al parecer no éramos las únicas que íbamos hacía allá.
- Esté - apunto a un edificio de unos 2 pisos que se encontraba a su derecha-, son las salas de física, biología, los laboratorios de química, y bueno, las clases de ciencias en general
- ¿Tantas?- dije algo sorprendida
- Sí, es que somos muchos por grado, así que tenemos que tener hartas salas. El edificio de allá-apunto al fondo, unos lejos de donde estaban-, es el de Lenguaje en general, y el que está al lado- un edificio igual de grande- es el de matemática. Y uno que está más atrás, es el de historia, después te lo muestro
- ¿Entonces cada edificio es de una asignatura?
- Si
- ¿Y cuantas clases hay en total?
- Haber...-se puso a pensar- 5 clases al día, sin contar el electivo
- ¿Y a qué hora entramos?
- Entre 8:30am a 9am y salimos entre las 6:30pm a 7pm
- Ok...
Qué horror. ¿Sera acaso legar tener tantos horas de clases?
Si, te van a hacer trabajar harto
Tú eres la que va a trabajar
Se quedó callada. Genial.
- Y este- Danna nuevamente me saco de mis pensamientos-, es el comedor
Frente a mi había un edificio de 1 piso pero era enorme. Claro, somos una montonera de personas, obvio que tenía que ser grande el comedor. Entramos, junto a muchos otros chicos, y me quede asombrada con el tamaño. Eran cientos de mesas y sillas, nunca había visto tantas en un mismo lugar. Ya habían varias ocupadas y aún faltaba personas. Había una fila al lado del aparador. Y tras este, había varias señoras trabajando. Me dio un poco de pena, tener que soportar esto todo los días. Yo no podría.
- Ven, vamos a hacer la fila - me tomo del brazo y me llevo a la fila
- ¿Tenemos que pagar? - le pregunte cuando estuvimos en la fila
- Bueno, el desayuno es gratis, pero si quieres otra cosa aparte tienes que pagar, y es igual en el almuerzo
- Ok.
La fila avanzo rápido, bueno no tanto, pero más rápido de lo que yo esperaba, y mi turno llego. Tome la bandeja con mi comida, que consistía de una taza de leche con cereal, un vaso de jugo de naranja, creo, y un sándwich. Le agradecí y la señora se me quedo mirando raro. ¿Por qué?
Seguramente no muchos le agradecen.
Quizás.
Seguí a Danna, buscando una mesa vacía y al fin la encontramos. Nos sentamos una al frente de la otra.
- ¿Quieres que te muestre a algunos de nuestros compañeros? -pregunto metiéndose una cucharada de cereal a la boca
- Bueno
- Haber- miro a su alrededor- Ah! Allá- dijo apuntando a una mesa más o menos cercana. Había varios chicos, todos robustos, con dos chicas rubias.- Ellas son Tiffany y Sasha, las populares de nuestro curso
- ¿Y los chicos que están con ellas?
- Son partes del equipo de fútbol- justo una de ella se volteó y era la misma chica de la mañana
- Tenía razón
- Haber, quien más.- miro tras ella pero enseguida se volteó sonrojada- ¿Ves en la fila a un chico de cabello castaño oscuro que está conversando con otro?- me fije y asentí- Él es Dylan- soltó un suspiro
- El chico tenía cabello castaño claro, piel clara y ojos marrones. Era alto y algo delgado.
- ¿Y cómo se llama con quien habla?- se da la vuelta, pero después se vuelve con el ceño fruncido- ¿Qué pasa?
- No me recuerdo. Lo tengo en la punta de la lengua, pero no me recuerdo
El chico con el que hablaba tenía cabello oscuro, ojos azules y piel tan clara como la mía. Era igual de alto que Dylan pero mucho más delgado, y si la vista no me engañaba, tenía un piercing en el costado derecho del labio.
- ¿¡Se puede usar piercing aquí?!- le pregunte algo molesta a Danna
- Si hubiera sabido, antes de irme me hubiera comprado la bolita que le falta al que tengo en mi oreja. Lo tenía hace como 2 años ya, mi papá me castigo cuando se enteró, pero al final lo acepto.
- Emm... no, ¿por qué lo dices?
- Porque él tiene uno
- ¡Ah! Sí, pero no se puede, si se lo ven, se lo quitan
- ¡Oh!...- suspire
Yo quería usar el mío
Qué pena
Cállate
- ¡Ya me acorde!- dice de repente- Se llama...
El sondo de mi celular la interrumpe, lo saco rápidamente de mi bolsillo y me fijo que era papá. Tomo mi bandeja y me levante rápidamente. Lo fui a dejar y salí rápidamente de la cafetería. Seguramente no escucharía nada. Cuando estuve lejos, conteste.
- ¿Aló?
- Hola hija
- Hola papá, ¿cómo estuvo el viaje?
- Bien, ¿y tú noche en el internado?
- Pudo ser peor
- ¿En dónde estás ahora?
- Estaba en la cafetería desayunando con mi compañera de cuarto
- ¿Nueva amiga?
- Sí, claro- le respondí con tono sarcástico- Es solo mi compañera
- ¿Y haz visto a tus hermanos?
- No, me olvide completamente de ellos.
- Que amorosa- comento sarcástico
- Bueno, bueno, después los busco
- Ok. Ya me voy, tengo trabajo
- Ok. Hasta después
- Si, hablamos después. Cuídate mucho, ¿ok?
- Tú igual. Adiós. Te quiero
- Igual. Adiós- colgué
- ¿Qué paso?- la voz de Danna me sobresalto
- Lo siento, es que mi papá me llamo y allá dentro no iba a escuchar nada
- No te preocupes- me sonríe- Ya me recordé como se llamaba. Se llama Jake
- ¿Y por qué note acordabas de él?- pregunte
- Es que es más reservado así que no he hablado con él
- ¡Ah!
Comenzamos a caminar a quien sabe dónde. Me fue mostrando los demás lugares y compañeras, y con algunas de estas últimas, me decía: “No te juntes con ellos, son mala gente". ¿Por qué me lo decía? Ni idea. Pero sí que les tenía rencor.
De repente, unos brazos me levantan del piso haciendo que soltara un pequeño grito.
- ¿Te asuste?
- ¡Si, idiota!- le grite mientras le pegaba
- ¡Auch! ¿Por qué me pegas?
- ¿Tú que crees, Matt?
- Ya, ya, tranquila
Danna nos miraba extrañados con un signo de interrogación escrito en la frente.
- Danna, él es Matthew, el odioso de mi hermano mayor
- Odioso, pero aun así me quieres
- Lamentablemente...
- Mucho gusto- saludo Danna
- Igual- respondió mi hermano
- ¿Has visto a la otra?- pregunte
- Rosse, no otra, Rosse
- Como sea, ¿la haz visto?
- Si, andaba con su compañera, ¿por qué?
- Por nada, es que papá me llamo y me pregunto
- A mí también me llamo. Bueno, ya me voy que tengo que hacer. Nos vemos
- Adiós- y se fue
Seguimos conversando y la verdad es que era muy simpática, no lo podía negar. Con ella pasaban las horas rápido. Eren alrededor de las 6:30pm, cuando, sin razón aparente, Danna me toma del brazo y me esconde tras uno de los edificios que había cerca de nosotros. La mire con ojos muy grandes, pero ella ni en cuenta me tomaba ya que miraba a no sé qué o quién.
- Emm... Danna, ¿qué fue eso?
- Lo siento, es que había alguien que no me puede ver
- ¿Quién?
- Nadie
- Esa es una pésima excusa. Déjame ver
Me asome y a lo lejos pude ver a Dylan
- ¿Dylan?- asintió tímidamente- ¿Por qué? Pensé que eran amigos
- Sí, pero es que...- dudo un poco
- Es que...-presione
- Ok, te lo voy a decir, pero no se lo digas a nadie, ¿bueno?
- No se lo digo a nadie- prometí
- Es que...- tomó aire y después boto- Estoy enamorada de Dylan desde que llegué a esta escuela- tenía la cara increíblemente roja- Pero cada vez que le hablo me pongo muy nerviosa y muy roja, y no le puedo hablar y él seguramente cree que no le caigo bien y no va a querer acercarse más a mí y yo no quiero eso porque en verdad me gusta mucho- finalizo tomando una bocanada de aire ya que había hablado muy rápido
No había escuchado tantas palabras juntas en una sola oración
Yo menos
- Así que por favor si estamos las dos y él se acerca, que no te moleste que te lleve a otro lado, por favor, ¿sí?- me pidió juntando las manos
- Está bien
- ¡Gracias!
Volvíamos a nuestra habitación cuando se me ocurrió una pregunta algo estúpida.
Bastante diría yo
¿Y cómo sabes cuál es?
¿Tengo que decirte el por qué?
No hace falta, ya entendí.
- ¿Danna?- me miro- Si este lugar se llama Academia Lago Fénix, ¿dónde está el lago?
- ¡Oh! Cierto, se me olvido mostrártelo, ven
Nos devolvimos y fuimos a un lugar bastante alejado. Los arboles cada vez eran más y más, y entre ellos se encontraba un camino de tierra. Lo cruzamos y llegamos.
- Este es el Lago Fénix
Era un lago realmente enorme. No me alcanzaba la vista para verlo completo. Alrededor de él había muchos árboles y arbustos, esto ya era bosque.
- Wow- se me salió sin querer
- ¿Te gusta?
- Sí, es hermoso. ¿Por qué se llama así?
- Pues, tiene una leyenda muy linda. Se dice que hace mucho tiempo, en este lago, una pareja se veía a escondida ya que sus familias no le agradaban que ellos estuvieran juntos. Una noche, sus familias los siguieron y al darse cuenta que se veían, los mataron a los dos. Cuando los asesinos se fueron, un campesino llego y vio los cuerpos. Entonces dicen que el lago se volvió anaranjado y de él salió el ave Fénix. Sobre los cuerpos dejo caer dos de sus plumas haciendo que los enamorados volvieran a la vida y pudieran estar tranquilos.
- ¿Te la sabes de memoria?
- Si, un poco, pero en la biblioteca hay un libro por si quieres saber más
- Está bien
- Volvamos
- No, yo me voy a quedar un rato más
- ¿Ya sabes cómo volver?
- Si
- Ok. Nos vemos después- se dio la vuelta y fue por donde habíamos venido
¿No se te olvida algo?
¿Qué cosa?
No sé, agradecerle quizás
¡Oh! Tienes razón
- ¡Danna!- le grite corriendo tras ella y se volteo
- ¿Qué pasa?- pregunto
- Nada- me miro confundida-, es solo que se me olvido agradecerte. Gracias por haberme enseñado el lugar
- ¡Oh!- se sorprendió- Se nada, cuando quieras- me sonrió- Nos vemos después, Sarah
- Adiós
Volteo y se fue.
Bien, por fin un momento de soledad. Ya empezaba a extrañar estar sola. Empecé a caminar alrededor del lago. La luna estaba sobre este y había un poco de brisa que hacía que las hojas se los árboles se mecieran a su compás.
Estaba en la otra punta del lago y en él había una pequeña y antigua banca de madera. Toqué que suavemente el respaldo y me di cuenta que había una pequeña inscripción en ella. No pude entender lo que decía. Levante la vista y a lo lejos, pude ver a alguien. Adiós Soledad...
Recorrí la otra mitad del lago y salí del bosque. Camine rápidamente ya que al parecer está prohibido estar tan tarde fuera del dormitorio y yo no quería estar en problemas sin siquiera estar en clases.
Toda estaba silencioso cuando llegue a la habitación. Danna ya estaba dormida. Me cambié rápidamente de ropa y me metí, y cerré mis ojos rogando no volver a tener una pesadilla.

22.1.11

4. El Lago - 1° Parte

Los amigos llegan cuando menos lo esperas.

Me desperté muy agitada. Había tenido una pesadilla. La verdad, no me recuerdo muy bien de que fue, pero estoy casi segura que tiene que ver con la voz que me atormenta.
Gracias, cariño.
¿Por qué tuviste que volver? Estaba bien sola.
Qué se yo, es tu cabeza. Deberías saber.
Como sea. No se cómo voy a volver a dormir, Mire el reloj y era las 6:32am. No había mucha diferencia entre la hora que generalmente me levanto. Pero me sentía cansada, no había dormido muy bien. Así que tome mi iPod y me puse a escuchar. Quizás me podría dormir y de paso callar a la voz.
¡Hey! Te escuche.

Me desperté... ¿Cuándo me dormí?
Hace como 2 horas
¿Sigues aquí?
Si, sigo aquí.
Qué horror.
Mire el reloj y eran las 8:44am. No creo que duerma más.. Apoye mi mano en la cama para levantarme cuando sentí algo bajo esta. ¡Maldición! Había dejado mi iPod encendido y ahora no tenía batería. ¿Qué se supone que voy a hacer durante todo el día?
Estar conmigo.
¡Ja! Primero muerta.
Eso se puede arreglar.
¿Ahora eres una sicópata?
Ya te dije, soy todo lo que tú eres.
Una pregunta, ¿hay una forma de deshacerme de ti?
Tú tendrías que estar muerta, cosa que no creo que pase o harías.
¿Quién dice que no lo haría?
Y ahora eres una suicida.
Creo que se te olvida la razón por la que tengo estas marcas en mis muñecas.
Buen punto.
Unos pasos me distrajeron de mi discusión.
- ¡Hey! Despertaste ¿Cómo dormiste?- me pregunto sentándose en su cama
- Bien
Mentirosa.
Cállate.
- ¿Y qué vamos a hacer hoy?
¿Vamos? Me suena a mucho.
Se amable.
Cállate.
- No sé, había pensado quedarme aquí escuchando música pero se me gasto la batería, no que voy a hacer ahora- le respondí
- ¿Qué tal si te enseño el lugar?
- Pues... ya que
Cualquier cosa mejor que estar contigo.
Igual vas a estar conmigo, estoy en tu cabeza.
Desgraciadamente...
- Bueno ve a cambiarte, tenemos que ir a desayunar
- Ok.
Me dirigí a mi armario y saque cualquier cosa y fui al baño a cambiarme. Me lave la cara y los dientes. Me cepille el cabello y lo deje suelto. Tome mis cosas y salí. Deje mi pijama en la cama y me senté a ponerme las zapatillas.
- Listo -le avise
- Pontee algo, afuera está helando
- Ok.
Saque mi chaqueta negra y me la puse. Salimos al pasillo, donde había más chicas conversando, y bajamos las escaleras.
- Mira,- dijo parando en la puerta que había visto cuando llegué aquí- Este es el salón de descanso, todos los edificios tienen uno. La puerta que esta al fondo- señalo la puerta-, da a un pasillo donde está la lavandería, los baños de la planta baja y la oficina de la coordinadora de dormitorios.
- Ok.
Íbamos a salir cuando me acuerdo de algo. Empecé a revisar mis bolsillos pero no estaba.
- ¿Qué pasa?
- Se me quedo mi celular, voy a buscarlo
- Bueno, te espero

15.1.11

3. Internado - 2° Parte

Ya estaba en el auto, camino a mi nuevo hogar. Íbamos en el auto ya que vivíamos en Washington y no teníamos que ir en avión lo cual yo agradecía, no era la más fanática de volar.
Si hiciera una lista de las cosas que no te gustan...
Cállate.
Yo escuchaba música de mi iPod, la canción Keep Holding On de Avril Lavigne. Aunque en realidad, no prestaba mucha atención a la canción. En mi mente seguía rondando el tema de él. Me moría de curiosidad por saber quién era. Como era o como se llamaba, cosa que ni siquiera sé. Lo único que sé, es que tiene 14 años, al igual que yo, y que vive solo con su padre, bueno, solo en las vacaciones ya que iba al internado.
¡Te gusta!
Las tonteras que dices...
Estaba cansada, no había dormido muy bien. Mire a mi hermano quien se encontraba a mi lado. Me mira y me sonríe, apoyo mi cabeza en su hombro y me abraza, me acomodo en él y me duermo.
Al abrir mis ojos, me senté y vi por la ventana. Todo era verde. Verde, verde, verde. Un poco mareante pero bello. Sería relajante estar ahí.
- ¿Cuánto falta?- le pregunte a papá
- No mucho, pequeña-me dijo sonriendo por el retrovisor
Seguí mirando por la ventana, estaba algo contenta. Después de unos minutos, me aburrí de mirar por la ventana. No tengo nada en contra con el verde, pero ya me estaba mareando.
Tú siempre tienes en contra a algo, cualquier cosa.
¿Dónde tienes el botón de apagar?
Por el aburrimiento que tenía, me puse a jugar Piedra, Papel o Tijera con mi hermano. Hasta Rosse quiso jugar. Son los efectos del aburrimiento. Jugamos y nos reímos y conversamos juntos... Extraño.
- Niños, ya llegamos- nos anunció papá
No me había dado cuenta. Ya habíamos llegado.
- Vengan, salgan
Abrí la puerta y salí. A nuestro al rededor había muchos chicas y chicos, saludándose y abrazándose. El primer edificio que vi, fue uno pequeño, de dos pisos, de piedra gris, muchas ventanas y una puerta de cristal. No se encontraba tan lejos de donde estábamos.
- Ese edificio- dijo papá apuntando al edificio que veía- Es la dirección. Espero no ver a ninguno ahí
Se refería a mí.
Claro que refiere a ti. ¡Dah! 
- Lo intentare- le dije
Sí, claro.
- Y esos de allá- apunto a otros edificios de la misma estructura pero más grande- Son algunas de sus salas
- ¡Jo! Vamos a tener harto que recorre- dijo mi hermana animada- ¿Y nuestra habitación?
- Rosse, tu habitación está en...- reviso un papel que tenía en la mano- el edificio 4 de mujeres, habitación 45 y tú Matt, el edificio 2, habitación 56. Si quieren los acompaño
- No te preocupes, papá- le dijo Rosse
- Podemos ir solo, mejor ayuda a Sarah-pidió Matt
- Está bien, paso por su habitación para despedirme, ¿ok?
- Ok.-dijeron a la vez
- Nos vemos después
Sacan las cosas del auto y se van. Yo hago lo mismo, pero papá me ayuda, aunque no sea mucho. Caminamos en silencio. Observaba el lugar. Era muy grande. Los edificios, apenas tenían algunas diferencia. Tras un rato caminando, llegamos a una especie de plaza. Era cuadrada y grande, muchos árboles y pasto, bancas y al medio, una fuente. Solo la pude contemplar por un momento ya que teníamos que apurar el paso, las cosas ya me empezaban a pesar.
Nos paramos frente a un edificio, que arriba de la puerta tenía un cartel que decía: "3º edificio de mujeres". Entramos y nos encontramos con un pasillo largo con una escalera al fondo y a mano derecha había una puerta de cristal que daba a un salón o eso creo. Fuimos al final del pasillo y subimos las escaleras hasta el 3º piso. El corredor tenía las paredes rosa claro y el piso alfombrado de color rojo, y muchas puertas a cada lado pero todas separadas. Caminamos y nos paramos en una puerta. En ella, estaba el número 49.
Abrí la puerta de un golpe ya que tenía las manos ocupadas y deje las cajas en el suelo. Tenía las paredes color damasco y el piso alfombrado del mismo color damasco pero más claro. A mi mano izquierda, un poco alejado de la puerta de entrada, había otra puerta que daba a otro cuarto. A mano izquierda, había una puerta grande, blanca, era el armario. También había un escritorio café claro y una repisa. Avance un poco y me fije que en el apegado de la pared de aquel cuarto, había otro escritorio y otra repisa. ¿Por qué había dos? Entonces caí en la cuenta. También había dos camas, pegadas una en cada pared y dos veladores, uno en cada cama.
Va a estallar...
- Papá- lo más calmada posible, pero no dure
Un, dos, y tres... 
- ¡¿Por qué hay dos camas?!-le grite
- Primero, no me grites- me reprocho molesto
- Perdón- me disculpe más calmada
- Sarah, intente conseguirte una sola, pero no pude
- ¿Cómo se supone que voy a compartir? Ni siquiera comparto con mi hermana, ¿cómo voy a compartir habitación con una desconocida?
- Lo sé, sé que no te agrada la idea, pero no pude conseguirte otra, era esta o una para tres- suspire rendida
- Bueno, por lo menos lo intentaste- nos reímos
- Ven, siéntate- hizo un gesto para que nos sentáramos en la cama y así lo hicimos- Hija, sé que desde que tu madre murió, haz cambiado mucho, ya no eres la misma y te entiendo, no es fácil perder a alguien que quieres. Pero quiero que te comportes, no quiero que te metas en problemas
- Papá, tu sabes que yo solo me meto en problemas cuando me molestas y si aquí no pasa eso, yo no tengo problemas
- Eso espero, pero si pasara eso, no quiero que pelees, por favor. Me preocupas, no solo porque te castiguen si no porque te pueden hacer daño, y no quiero que eso pase, tengo que cuidarte
- Está bien- dije casi por obligación
- Prométeme que no te vas a meter en problemas- me pidió
- No te prometo nada, pero te prometo que yo no los voy a buscar
- Eso me basta-me abraza- Cuídate, por favor
- Está bien- lo abrase fuerte
- Te quiero mucho
- Yo también te quiero
Esas palabras... No creí que las volvieras a decir. Y menos a mi papá. Pero no le decía ninguna mentira. Lo quería mucho, y apreciaba todo lo que hacía por mí. Lo quería.
Qué lindo momento.
Y tú lo acabas de arruinar.
- Bueno, mejor me voy a despedir de tus hermanos, ¿está bien?
- Ok-nos levantamos- Hablamos luego
- Está bien, te llamo cuando llegues, a menos que sea muy tarde, en ese caso te llamaría mañana, ¿bueno?
- Bueno. Adiós papá, que tengas buen viaje
- Gracias. Duerme bien. Adiós
Y se va. Bien, ahora tengo que ordenar. ¡Que flojera!
¡Floja!
¡Cállate!
Me dirigí a la puerta de ese pequeño cuarto. La abrí y busque el interruptor con la mano. Lo encontré y no tardo en encender. Era un baño. Tenía un baño en mi habitación. Qué bueno. Las paredes eran de azulejos azules y el piso de baldosas blancas. A la izquierda estaba el lavamanos y un espejo. Al lado del lavamos estaba la tina, blanca y grande. El inodoro está al frente mío y tras la puerta había una repisa. Salí del baño y fui al armario. Era enorme, mi ropa no ocupaba ni un cuarto del armario. Cerré y empecé a desempacar. Coloque todos mis libros en la repisa, deje mi notebook en mi escritorio y el resto de mis cosas las deje en diferentes partes de la habitación. Mientras iba desempacando mi ropa, me di cuenta que había otra que no había visto nunca. Un buzo negro, blanco y rojo y la insignia del colegio, también había un pantalón corto negro con una franja roja a los lados y un par de camisetas mangas cortas blancas.
Hum, la ropa de gimnasia. ¿Cuándo la guardaron?
Me senté un momento en mi cama y mire la foto que había puesto sobre mi velador: una de mi familia, incluida mi mamá. Me gustaba mucho esa foto. Buenos tiempo eran ellos...
No me interrumpiste.
¿Para qué?, era un lindo momento.
Yo pensé que eras insensible
Oye, yo soy lo que tú soy, y tú no eres así.
Unas voces interrumpieron mis pensamientos.
- ¿Tienes todo, amor?- era la voz de una señora madura
- Si, mamá, estoy lista
- ¿Segura? No sé si pueda devolverme
- Si, llevo todo, no tienes por qué preocuparte
- Bueno, nos vemos después
- ¡Adiós!
De golpe se abre la puerta. Alguien entra con unas cajas, supuse que era una chica, tenía una cabellera larga y rubia, pero no le pude ver la cara, la tenía tapada por las cajas. Bajo las cajas y suspiro. Tenía ojos marrón claro.
- Muchas cosas- se dijo para sí, luego mira a donde estoy yo y sonríe- ¡Hey! Hola- dijo muy animada
- Hola- le conteste con la misma indiferencia de siempre
- ¿Cómo te llamas?
- Sarah
- Me llamo Danna, gusto en conocerte- seguía igual de animada
- Si...
- De seguro te gusta este lugar, hay muchos lugares entretenidos y todos son agradables. De seguro les caes bien -me sonríe
- Eso espero- me levante y me dirigí al armario- Esto... ¿Cómo vamos a ordenar la ropa? Digo, para que no nos confundamos
- Pues, deja poner la bolsa donde traje mi uniforma y listo- sonrió
- Ok.
Hizo lo que dijo y ordenamos la ropa. No tenía muchas cosas así que no me demore. Al terminar, tome mi notebook y lo prendí.
- Danna- la llame, estaba escuchando música
- ¿Si?- me respondió sacándose uno de los audífonos
- ¿Aquí hay Internet?
- Si, en todo el lugar- sonrió
- Gracias
Me conecte al Messenger, esperando que estuviera él. Pero, no, no estaba. Me entristecí un poco. No me podía estar triste por él, ¿no?
¡Te gusta!
¡Cállate!
Parece que cállate es tu palabra favorita ahora.
Revise mi blog, y tenía varios comentario, dándome ánimo. A veces la personas que no conoces te apoyan más que las que si conocen. Extraño, ¿no?
Era extraño estar acá. Todo era nuevo, todos debían ser distintos. Quizás... Quizás aquí pueda empezar a cambiar lo que he estado haciendo durante este último año. Cambiar lo que odia mi padre, mis hermanos, todos... No podía esperar que el mundo cambiara, soy yo la que tiene que cambiar.
Cambiar...
Casi sin darme cuenta, eran las 9pm. Tenía que acostarme. Tome mi pijama y me fui a cambiar al baño. No me iba a desvestir frente a ella. Mi pijama consistía de un pantalón negro y una camiseta morado oscuro con una estrella plateada. Salí y ella ya estaba vestida y se iba a meter a la cama. Apague la luz e hice lo mismo.
- Hasta mañana- me dijo
- Hasta mañana...
Hasta mañana.
Esto iba a ser una tortura...

9.1.11

3. Internado - 1° Parte


No perdamos tiempo mirando hacia atrás. Sigue adelante. Que las cosas que pasaron, ya no volverán.

Me desperté y me encontré con la habitación algo vacía. ¿Por qué? ¡Ah! Sí, me voy a un internado. ¿Cómo se me puede olvidar eso?
Si, ¿cómo se te pudo olvidar?
Pe-pero... ¡Tú! ¡¿Qué demonios haces aquí?! ¡Creí haberme librado de ti hace tiempo!
Sí, claro. No te vas a deshacer de mí tan fácilmente.
¿Por qué volviste?
Nunca me fui. Solo estaba callada.
¿Y por qué no te quedaste así?
Me senté y me estire tratando de sacarme esa voz de mi cabeza. Pero fue en vano, caí de nuevo sobre mi cama. Desde pequeña, mucho antes del accidente, ella apareció en mi cabeza de un día a otro. Supongo que fue porque siempre fui muy solitaria y siempre quise una amiga con quien conversar. No sé qué tiene mi cabeza, pero apareció a atormentar mi vida. Es como mi conciencia o algo así. Pero después del accidente, había desaparecido, hasta hoy, ¡que volvió a molestarme!
Relax, ¿ok?
Estaba cansada, pensativa, aburrida... Todos las emociones mezcladas menos enojo y tristeza por tener que irme. No tenía por qué estarlo. No tenía opción, me iba si o si y tampoco tenía nada o nadie que dejar. Bueno, quizás no. Tenía un amigo, se llamaba Drake. Con él me juntaba en la escuela. Pero cuando murió mi madre, él se distancio o mejor dicho, yo lo distancie.
Tú alejas a todos, incluso a tu familia.
Cállate.
Me aleje de él, yo deje de ser su amiga. Y ahora estaba arrepentida. Pero ya no hay tiempo para lamentarse. Mire mi reloj y ya eran las 9:30am. Me senté nuevamente y tome un chaleco y me puse mis pantuflas, fui al baño y me moje la cara. Mis ojeras eran cada vez grandes.
Yo las veo igual.
¿Quién pidió tu opinión?
Que pesada.
Me sequé la cara y baje a la cocina. Ahí ya estaban mis hermanos y mi papá. Los salude y me senté a desayunar.
- Hijos, recuerden que a medio día nos vamos, así que después bajen sus cosas
- Está bien- dijimos a la vez
Terminamos de desayunar y cuando íbamos a subir las escaleras, papá nos dijo:
- Tienen que abrigarse ya que allá hace mucho frió
Subimos y cada uno fue a su habitación. Tome la ropa que había elegido ayer y me la puse. Papá había dicho que allá hacia frió por lo que mi ropa estaba bien. Era una camiseta negra con un estampado de calavera en una de las esquinas, unos jeans negros gastados, una chaqueta negra corta y mis viejas converse negras, pero obviamente aun no me pondría la chaqueta. Fui al baño y me lave los dientes. Regrese y tome mi laptop y vi si él estaba conectado. Pero no, no estaba. Debía estar ocupado. Apague la laptop y lo guarde en mi mochila junto con las últimas cosas que me quedaban. Una vez guardado todo, baje y lo deje en la sala. Baje las cajas que había empacado ayer y regrese un momento a la habitación. Sería la última vez que la vería durante un largo tiempo. Me vino la melancolía pero me la saque al tiro. Cerré la puerta y baje. Ahora tendría una nueva vida.

5.1.11

2. Anuncio Inesperado - 2° Parte

Onnie: Por que querías que me conectara?? o.ó
Ángel: Te vas a un internado?
Onnie: Si, algún problema?
Ángel: No precisamente, es que no te había contado que yo también estaba en un internado
Onnie: Si...
Ángel: Pues te va a mí mismo colegio :P
Onnie: Que?! En serio? O_O
Ángel: Si, vamos a ir a la misma escuela
Onnie: Nos vamos a conocer? :o
Ángel: No lo sé, quizás pero yo no te voy a decir quién soy >:D
Onnie: Por qué no?? :/
Ángell: Para qué? Es mejor así
Onnie: No quieres que nos conozcamos? Si tan fea no soy tampoco ¬¬
Ángel: No creo que sean fea, de seguro eres bella, pero es mejor guardar el misterio, no? >:)
Onnie: Bueno, está bien. Me tengo que ir a guardar las cosas
Ángel: Ok, yo igual tengo que ordenar. Hablamos cuando llegues allá?
Onnie: Claro. Adiós, cuídate
Ángel: Tú igual. Adiós, te quiero
Onnie: Igual
Me desconecte y apague el notebook. Busque las cajas y empecé a empacar. Él siempre me trataba bien. Me animaba mucho. Era un verdadero amigo. Me gustaba tenerlo conmigo. Después de un par de horas, termine de ordenar. Solo había dejado mi pijama y la ropa que me iba a poner al otro día. Estaba cansada. Me puse el pijama y me dormí.

~ Fin del Capítulo

29.12.10

2. Anuncio Inesperado - 1° Parte



Por más que creas que estas sola, siempre va a haber alguien que te apoya.

Mis hermanos y mi papá estaban en la sala. Matt estaba sentado en el sillón grande de cuero café y mi hermana también solo que cada uno en una esquina. Mi papá estaba en el sofá individual, también café. Se veía seria y pensativo como si buscara algo en su mente. No entendí bien el por qué, pero no quise pensar más en eso. Me senté entre mis hermanos, pero más apegado a Matt
- Bueno hijos, ya que están todos, esto... les quiero decir... bueno, que...
- Papá, quieres hablar bien por favor-le pidió mi hermana
- Está bien, lo que pasa es que los matricule en un internado
- ¡¿Qué?!-dijimos los tres gritando
- ¡¿Cómo que a un internado?!-dijo Rosse
- ¡¿Por qué no nos dijiste antes?!-dijo igual de molesto Matt
- Lo siento, en verdad, pero no sabía como
- ¿Y por qué nos vamos a un internado?- pregunto Matt ya más calmado
- Como saben, mi trabajo requiere que nos mudemos constantemente, por lo que me pareció mejor mandarlos a un internado para que no se fueran cambiando tanto tiempo de colegio y pudieran adaptarse mejor
- ¿Cómo se llama a donde vamos a ir?-pregunto Rosse
- Tengan- nos pasó unos folletos- Academia Lago Fénix, está a las afuera de Washington, casi en el bosque prácticamente. Tienen los mejores profesores y las mejores instalaciones
- Mire el folleto y ahí se leí ''Lake Fénix Academy'' en letras negras grandes. Había algunas fotos del lugar. Era grande y se veía que era como en un bosque.
- ¿Cuándo nos vamos?-pregunte
- Mañana a medio día
- Está bien, mejor será empezar a empacar-me levante
- ¿No te molesta?
- No, además no sirve de nada quejarme, ya no hay vuelta atrás
Subí las escaleras lentamente, y entre en mi habitación. No tenía mucho que guardar. Mi habitación no tenía muchas cosas. Estaba mi cama, la cual por supuesto no llevaría, mi armario, un mueble, mi notebook y mi ropa, y uno que otro adorno. Todo pintado de azul oscuro. Le pedí que pintaran la habitación de ese color, ya que antes estaba de un color celeste. Muy alegre para el ''estilo'' que tenía ahora. Tome mi notebook y me senté en mi cama apoyando la espalda en la pared. Lo encendí para poder escribir en mi blog.
Me había hecho un blog para poder desahogarme y escribir todo lo que pasara por mi mente. Bueno o malo. El blog tiene como título ''La vida no me sonríe'' y firma las entradas con un seudónimo. Onnie. No sé muy bien el motivo que me pusiera así pero un día desperté y se me ocurrió. Esto me había ayudado a desahogarme un poco, y la gente que me comenta, me entiende o por lo menos, me apoye. Algo que nunca tuve de parte de mis compañeros. Aquí había conocido a alguien. Un chico. Nada especial, excepto que nos había pasado exactamente lo mismo. Su madre también murió en un accidente de auto, él mismo día pero no en el mismo accidente. Al principio no le creía pero era verdad. Desde ahí que nos llevamos muy bien. Pero no se su nombre, también ocupa un seudónimo. Ángel. Cada vez que hablaba con él, me sentía bien. No me sentía tan sola, alguien me comprendía. Por fin el notebook se encendió. Espere que se conectara en el internet y me conecte al blog. Le puse de título ''Internado'' y empecé a escribir.

“No se cómo reaccionar. La verdad, la noticia me sorprendió, pero mi rostro no demostró ninguna emoción. Mi padre me tomo de sorpresa. ¿Un internado? No me la esperaba. Pero no me importa mucho que digamos. Pero a mi hermana sí, pero, es mi hermana, es algo que debía esperarlo. Mi hermano... Fue algo extraño. Primero se molestó, pero después se relajó. Bueno, el internado de llama 'Lake Fénix Academy' y está a las afuera de Washington. Eso se solamente. Bueno, adiós. Y no se preocupen, voy a seguir escribiendo”.

La publique y me llaman desde afuera de la habitación. Deje al lado el notebook y fui a abrir. Estaba mi hermana con ropa en las manos.
- Ten, tú uniforme-me extrañe
- ¿Uniforme?-pregunte confundida
- Si, usamos uniformes-me paso la ropa- Es una blusa blanca y una corbata negra con rojo, un chaleco negro y falda roja con líneas negras, con calcetas blancas y una chaqueta negra con la insignia del colegio.
- ¡¿Falda?! ¡Odio las faldas!-le grite
- Lo siento, así es el uniforme-se da la vuelta y se va
Suspire enojada y cerré la puerta. Deje el uniforme en la cama y volví a mi notebook. Me fije en la entrada que acababa de escribir y vi que ya tenía un comentario.
Que rápido.
Vi y era de él. Decía: ''Conecte al Messenger, por favor''. Me sorprendí pero me conecte igual.

24.12.10

1. La Vida es un Asco - 2° Parte

El toquido a mi puerta me distrajo de mi puerta.
- Pase...-dije desanimada
La puerta se abre lentamente y se ve el cabello castaño claro y largo, junto con sus ojos verde y la pequeña sonrisa que es común en su rostro entrar en mi habitación.
- ¿Vas a comer?-me pregunto con su dulce voz
- ¿Tú que crees?-le respondí sin ni siquiera mirarla
- Ok...-dijo en voz baja y salió de la habitación
Sigo sin comprender, ¿por qué me preguntan si quiero comer? Saben que yo no como. No he comido en 4 días. Es peligroso, lo sé, pero no tengo hambre. Pero como la semana, no me aguanto más y como. Ha sido así desde su muerte. Nadie me comprende. A mis hermanos es como si mi madre nunca hubiera existido y mi padre... Mejor no hablar con él. En mi escuela, es donde peor me va. No por las clases sino por mis compañeros. Ellos saben lo que me pasa y aun así me lo restriegan en la cara. Y yo solo me defiende, de una forma mala, pero me defiendo. Me he metido en muchos problemas por lo mismo. Pero como dije antes, no me importa en lo más mínimo. Nuevamente el toquido de mi puerta interrumpe mis pensamientos.
- Pase...-volví a repetir
Esta vez no era mi hermana, sino mi hermano. Un chico de cabellos liso y ordeno de color castaño claro, piel de un color damasco y ojos verde, como todos nosotros. Alto y musculoso, serio pero gracioso. Es mi único apoyo. Vi en sus manos y llevaba una bandeja con comida.
- Ya les dije que no tengo hambre-dijo mirando para otro lado
- Pero tienes que comer-se sienta a mi lado en la cama- Ya llevas 4 días sin comer
- Ya sabes como soy, voy a terminar de comiendo igual
- Sí, pero me preocupa, bueno, nos preocupa que no comas, no queremos que te pase nada
- Voy a estar bien
- No es cierto, vamos, come, por favor
- Matt...-trate de convencerlo
- Por favor-dijo con esa voz tan dulce que no me pude negar
- Está bien-suspire- Pero solo porque tú me lo pides, ¿ok?-me sonríe y me pasa la bandeja
- Empecé a comer como desesperada. Aunque lo negase, tenía mucha hambre. Cualquiera tendría hambre si no ha comido en 4 días, ¿no? Matt siempre había sido muy bueno conmigo. Me cuidaba, y me aconsejaba en lo que pudiera necesitar. Pero Rosse no era así. No me llevo mal con ella pero no somos tan unidas como Matt y yo. Al terminar de comer, le devuelvo la bandeja a mi hermano y le digo:
- Gracias hermanito-le sonreí
- Ni lo menciones-le besa la cabeza y se levanta de la cama- Más rato baja porque papá quiere hablar algo con nosotros
- Está bien
Sale y cierra la puerta. ¿De qué querrá hablar mi padre? No lo sé. Me sentiré y sin querer me quede dormida. Tuve un sueño extraño pero lindo. Estábamos sentados en un parque, todos estábamos ahí, incluso mi mamá. Conversábamos alegremente, cuando una nube negra y enorme pasó sobre nosotros, y un viento muy fuerte hizo que cerrara mis ojos. Cuando los pude abrir, no había nadie a mí alrededor. Ni mi padre, ni mis hermanos y ni mamá. Por suerte, desperté. Mi respiración era agitada y sudaba un poco. Mire la hora. 4:0pm. Mejor bajaba. Pero primero fui al baño. Prendí la luz y me dirigí al lavamanos. Abrí el grifo y me moje la cara. Me sequé y me mire en el espejo. No me recordaba que mis ojeras fueran tan grandes. Salí del baño y baje a ver qué era lo que quería decirnos nuestro padre.

~ Fin del Capítulo

20.12.10

1. La Vida es un Asco - 1° Parte


Nunca te das cuenta de lo que tienes, hasta que lo pierdes.

Cinco días. Solo cinco días y las vacaciones se terminaban. ¡Qué mal!, pensaran algunos, y otros quizás se alegraran. Pero a mí, no me importaba lo más mínimo. Por mi me quedara en mi habitación el resto de mi vida. Mi dicho era: ''Mientras más lejos del mundo, mejor''. Yo seguía mal, después de lo ocurrido, no encontraba cura para el dolor que sentía. Mi corazón ya no estaba completo y nunca más se llenaría. Era mi realidad. Y aunque ya habían pasado 1 año, yo no lo lograba superar. Aun recordaba lo que había pasado...

Íbamos en el auto, todos. Mi hermana Rosse, mi hermano Matt, mi papá y mi mamá. Regresábamos a la casa después de haber ido al cine, a divertirnos un rato. Mi padre conducía tranquilamente, nosotros nos reíamos, cuando siento un gran golpe en el costado derecho del auto. Todo empezó a dar vuelta, literalmente.
Cuando paro de girar, el auto había quedado parado en el costado izquierdo. Sentía que un líquido corría por mi rostro. Mi familia estaba inconsciente, todos sangrando, en diferentes parte de su cuerpo. Como pude, y no sé cómo fue, salí del auto. A lo lejos vi un auto también volcado. Miraba a todos lados y había mucha gente viendo pero nadie hacía nada. Todos parecían inmóviles. Fui al auto y trate de despertar a mi hermano que por suerte no tardó en hacerlo. Me ayudo a despertar a mi hermana y a mi padre. Pero al sacar a este último, el auto exploto aun con mi madre adelante.
Di un grito que se pudo haber escuchado en la mitad del mundo. Quería ir por ella pero mi hermano no me dejaba. Era demasiado tarde. Caí sobre mis rodillas y simplemente llore. Como nunca lo había hecho antes. Me sentía destrozada, dolida, muy triste...
Te extraño, mama.

16.12.10

Prologo

Sarah no cree en la amistad. En realidad, ella no cree en nada. Su actitud siempre fue así, y más después de perder a su madre. Se cerró en si misma y no quería salir. Pero todo cambia cuando se va a la Academia Lake Fenix, donde el sol vuelve a brillar.

"Todo el mundo quiere tener un amigo, pocos se dan la molestia de ser uno".